domingo, 19 de noviembre de 2017

SUEÑOS



Para explicar por qué es importante la educación y por qué es importante la educación en valores, he decidido crear un breve cuento, en el que se vea reflejada la educación de manera global.


Adrián era un niño lleno de sueños. Desde por la mañana, nada más levantarse, lo primero que hacía era abrir la ventana y sentarse a observar. Podía pasar minutos y minutos sin despegar la vista del cielo, contemplando sin pestañear cómo el Sol tapaba la Luna. Su habitación estaba repleta de naves espaciales y desde el techo hasta la cama colgaban gigantescos planetas de colores. Soñaba con hacerse mayor y poder viajar a la Luna, vivir en un cohete e irse de vacaciones a otros planetas. Adrián quería ser astronauta.
Creció, finalizó el colegio y después, su estancia en el instituto. Era un alumno brillante, con ganas de aprender y conocer cada día más, para así, poder cumplir su gran sueño.
Un día, al regresar a casa tras las clases, Adrián encontró a su madre tumbada en el sofá, cubierta de mantas y con el rostro pálido.
Desde aquel momento, todo cambió. La madre del pequeño sufría una grave enfermedad, desconocida por entonces para muchos y cuyo tratamiento era muy costoso.
Adrián dejó de asistir a clase. Dedicaba cada hora de su día al cuidado de su madre y trabajando hasta caer el sol, para poder comprar sus medicamentos.
Pasaron los años y su madre sanó. 
En su madurez, consiguió finalizar sus estudios aunque nunca pisó la Luna. El tiempo le pasó factura.
A pocos metros de la casa de Adrián, vivía Rocío, una niña inquieta y llena de ilusiones.
Su padre era un gran médico, conocido en todo el mundo. Ganaba mucho dinero por lo que la pequeña Rocío siempre acudió a los mejores centros de estudios.
Cuando llegó el momento de iniciar la universidad, Rocío, que ya era toda una mujer, no pudo elegir su camino ya que por tradición familiar, todos los miembros de ésta, eran y debían ser, médicos.
Después de unos años, tras finalizar la carrera de medicina con la nota más alta de su promoción, Rocío comenzó a trabajar en el mejor hospital de su Comunidad, siendo admirada y respetada por todos sus compañeros, y especialmente, por su padre.
Finalizó el frío invierno, las largas guardias y llegó el verano.
Como cada año Rocío veraneaba en la costa. Le encantaba sentarse sobre la arena y caminar por la orilla mojando sus pies, desde que era una niña.
Siempre soñó con ser una gran submarinista. Adoraba la sensación de sumergirse en el agua, avanzar en la oscuridad del fondo marino, olvidarse del ajetreo de la ciudad y únicamente sentir el latido de su corazón.
Pasaron los años y fue reconocida como la mejor médico del país, al igual que su padre años antes.
Pero un día de verano, mientras nadaba entre corales, algo cambió en su interior. Pensó que no era tarde aún para perseguir su sueño y convertirlo en su realidad. Y así fue. Nunca dejó de tocar el fondo del mar.




Educar no hace referencia únicamente a adquirir conocimientos, calificaciones y superar cursos académicos. Es imprescindible destacar la importancia de la educación en valores. Formar personas, ayudándoles a crecer, impulsando sus pasiones y gustos, dándoles espacio para poder crear y potenciar. Llenar sus cabezas de sabiduría y cultura, conocimientos y formación, y sobre todo, valores.
Con este cuento he querido reflejar la importancia del esfuerzo, la valentía de ser uno mismo y luchar por lo que se quiere y lo que hace feliz. La capacidad de empatía y solidaridad.  Ser constante, trabajador y tener coraje, para superar y conseguir. No ser egoísta y priorizar si la situación lo requiere.

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